{"id":131,"date":"2023-03-18T13:53:49","date_gmt":"2023-03-18T18:53:49","guid":{"rendered":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/?p=131"},"modified":"2023-03-18T13:54:45","modified_gmt":"2023-03-18T18:54:45","slug":"mision-e-identidad-de-la-puce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/2023\/03\/18\/mision-e-identidad-de-la-puce\/","title":{"rendered":"Misi\u00f3n e Identidad de la PUCE"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb _builder_version=\u00bb4.20.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.20.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.20.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.20.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]EL CAMINO DE LA UNIVERSIDAD<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nacimiento<\/p>\n<p>R\u00e9gine Pernoud sosten\u00eda que \u201cA un cuerpo vivo (como la universidad) s\u00f3lo se lo conoce por su historia\u201d (PERNOUD, 1988, p.38), por eso es bueno que iniciemos dando una mirada, a vuelo de p\u00e1jaro, a los antecedentes hist\u00f3ricos de la universidad, siendo una instituci\u00f3n muy antigua y que sigue teniendo trascendencia \u2013 quiz\u00e1s m\u00e1s que nunca \u2013 hasta nuestros d\u00edas. Sus ra\u00edces se hunden en mil a\u00f1os de historia, tiempo durante el cual ha acompa\u00f1ado el trajinar de la humanidad en la configuraci\u00f3n del mundo tal cual lo conocemos hoy. Para Alberto Guti\u00e9rrez la Universidad:<\/p>\n<p>\u201c\u2026como instituci\u00f3n con un ser y unas notas caracter\u00edsticas, naci\u00f3 en el siglo XII, en la Europa medieval y en el medio caracter\u00edstico del tr\u00e1nsito de la alta Edad Media feudal a la Baja Edad Media en la que, al crecimiento de la burgues\u00eda, se uni\u00f3 una serie de fen\u00f3menos que determinaron el renacimiento de una Cristiandad que, por exceso de la simbiosis entre Iglesia y Estado, hab\u00eda ca\u00eddo en las oscuridades del siglo X, siglo de hierro como lo llam\u00f3 el Cardenal Baronio, no sin raz\u00f3n\u201d (GUTI\u00c9RREZ, 2004, p.2).<\/p>\n<p>Variados fen\u00f3menos geopol\u00edticos, culturales, sociales y religiosos, algunos de larga data, confluyeron en el siglo XII para dar como resultado el renacimiento de lo que se ha dado en llamar la Cristiandad Medieval. Acontecimientos que son tambi\u00e9n el germen de la Cultura Occidental, en la cual naci\u00f3 la Universidad, que conjug\u00f3 m\u00faltiples legados m\u00e1s o menos lejanos: la Grecia cl\u00e1sica con su aporte a la filosof\u00eda, a la pol\u00edtica, el inter\u00e9s por las artes y las ciencias y, por supuesto, la Paideia o pr\u00e1ctica de la educaci\u00f3n para formar fil\u00f3sofos, pol\u00edticos, artistas y cient\u00edficos; el derecho romano que contribuy\u00f3 a estructurar las instituciones de occidente[1]; el Cristianismo que, con una visi\u00f3n trascendente del hombre, renov\u00f3 las estructuras caducas del mundo grecorromano; la influencia de los B\u00e1rbaros con su concepci\u00f3n del derecho y el aporte del germanismo en la defensa contra los \u00e1rabes musulmanes y en la integraci\u00f3n del Imperio Romano-germ\u00e1nico frente al Oriental-bizantino; en fin, el mundo musulm\u00e1n que trajo, aparejado a las guerras santas, la posibilidad de intercambio comercial, nuevos productos agr\u00edcolas, manufacturas, el ingreso de libros, nuevas ideas y el esp\u00edritu cr\u00edtico frente a las realidades de la ciencia y la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Un precedente m\u00e1s lejano ocurri\u00f3 a partir del siglo IX cuando se combinaron las funciones que ata\u00f1en al Estado y las que corresponden a la Iglesia. En el sistema feudal se conjugan tanto las visiones e intereses del poder estatal como del poder religioso de la Iglesia Cat\u00f3lica que determin\u00f3 su lucha y su declive rec\u00edproco. De ah\u00ed que los denominados siglos oscuros de la cristiandad occidental est\u00e1n marcados, no s\u00f3lo por la decadencia religiosa y pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n educativa y, por ende, en los movimientos cient\u00edficos, literarios y art\u00edsticos.<\/p>\n<p>La reforma gregoriana del siglo XII postul\u00f3 una reforma institucional de la cristiandad en nombre de la autonom\u00eda del esp\u00edritu en su triple aspecto: religi\u00f3n, moral y ciencia[2]. En el renacimiento de los siglos XII y XIII, como consecuencia de la diferenciaci\u00f3n entre las finalidades de la Iglesia y el Estado, renace el deseo de saber, de investigar los temas propuestos a te\u00f3logos, fil\u00f3sofos, juristas y eruditos de todas las artes; se impone la autonom\u00eda del esp\u00edritu y \u201cnace la instituci\u00f3n universitaria como fruto maduro de una nueva cultura, enfrentada al reto de crear una Cristiandad nueva, es decir una Iglesia y un Estado responsables de sus propias finalidades\u201d (GUTI\u00c9RREZ, 2004, p.5).<\/p>\n<p>Bien se ha dicho que la universidad nace en el cruce de caminos de dos \u00e9pocas, la feudal y la urbana, con las naturales consecuencias de nacimiento de un nuevo hombre, el burgu\u00e9s, y de una nueva sociedad, la corporativa. Es la s\u00edntesis de los sistemas escolarizados y desescolarizados, de los m\u00e9todos cient\u00edficos y de los debates espont\u00e1neos acerca de la nueva Cristiandad surgida de la reforma gregoriana.<\/p>\n<p>[1] \u201cEn el siglo XI, y sobre todo en el XII y XIII, surge el af\u00e1n intelectual de regresar al estudio del derecho romano como distinto del can\u00f3nico que era la ley de la cristiandad, cre\u00e1ndose una di\u00e1stasis en el mundo jur\u00eddico que benefici\u00f3 por igual a la Iglesia y al Estado al contribuir a la definici\u00f3n de la esencia y la finalidad de ambas sociedades. El mundo intelectual en que surge la Universidad est\u00e1 inmerso en la fecunda pol\u00e9mica suscitada por la lucha entre la Iglesia y el Estado en pro de sus respectivas autonom\u00edas\u201d (GUTI\u00c9RREZ, 2004, p.3).<\/p>\n<p>[2] Los objetivos de esta Reforma aspiraban a la instauraci\u00f3n en la sociedad de una vida conforme al Evangelio. Por eso pretend\u00eda: determinar una n\u00edtida separaci\u00f3n entre los poderes\u00a0seculares y espirituales, alejando al clero de las jurisdicciones civiles; dotar a la Iglesia de pastores id\u00f3neos, r\u00edgidamente formados y de vida ejemplar; asumir el Evangelio tanto en lo moral y como en lo doctrinal como irrenunciable, por eso se combate toda diferenciaci\u00f3n que pueda resultar significativa: el rito se unifica en todo Occidente, se llama a la Cruzada contra los albigenses (tambi\u00e9n llamados c\u00e1taros, cuya teolog\u00eda dualista se fundamentaba en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en absoluto conflicto, uno espiritual gobernado por Dios\u00a0y otro material controlado por Sat\u00e1n); y, fomentar conductas ejemplares de comportamiento cristiano.<\/p>\n<p>\u00a0<br \/>\nLa Universitas<br \/>\nLa Universitas Universitas es t\u00e9rmino latino derivado de unus, la unidad, y de verto que conlleva el sentido de volver. Conjugados estos elementos sem\u00e1nticos, universitas signific\u00f3 la unidad de cosas diversas o unidad en la diversidad y, tambi\u00e9n, la unidad de personas congregadas. El t\u00e9rmino se empleaba ya en lat\u00edn para denominar cualquier conjunto de unidades o la totalidad de una cosa: universitas navis era la totalidad del barco; universitas orationis, la totalidad del discurso; universitas generis humani, el conjunto del g\u00e9nero humano. En el lat\u00edn medieval universitas se emple\u00f3 originariamente para designar cualquier comunidad o corporaci\u00f3n considerada en su aspecto colectivo . En la Baja Edad Media ya aparece la universidad, con el prop\u00f3sito de formar j\u00f3venes en las profesiones clericales, la Teolog\u00eda, el Derecho y la Medicina, como facultades mayores; como facultades menores, las de artes o filosof\u00eda. Eran organizaciones de la Iglesia: se institu\u00edan mediante Bula Papal, su lengua era el lat\u00edn y los saberes que ense\u00f1aban estaban articulados sobre la concepci\u00f3n cat\u00f3lica del mundo y del hombre y los m\u00e9todos de razonamiento y discusi\u00f3n utilizados eran escol\u00e1sticos. Cuando se usaba en su sentido moderno denotando un cuerpo dedicado a la ense\u00f1anza y a la educaci\u00f3n requer\u00eda de un complemento para redondear su significado UNIVERSITAS MAGISTRORUM ET SCHOLARIUM. Solamente a finales del siglo XIV, el t\u00e9rmino universidad empez\u00f3 a utilizarse con el significado que le damos hoy. Sin embargo, el t\u00e9rmino m\u00e1s antiguo y que continu\u00f3 us\u00e1ndose durante mucho tiempo fue el de STUDIUM o STUDIUM GENERALE.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las primeras universidades<\/p>\n<p>La primera universidad naci\u00f3 en Par\u00eds, en el siglo XII, dedicada al estudio de la Teolog\u00eda originalmente. Entre las m\u00e1s antiguas destacan las Bolonia (estudios de Derecho); Montpellier (Medicina); Oxford y Orle\u00e1ns, Padua y Praga. En Espa\u00f1a, la m\u00e1s antigua es la de Salamanca[1].<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica existi\u00f3 desde muy temprano la inquietud por establecer centros de estudios de nivel superior. As\u00ed, en 1551 se fundaron las Universidades de San Marcos de Lima y la de M\u00e9xico, aunque ya en 1538 se hab\u00eda autorizado que el Estudio General de los padres Dominicos recibiera el nombre de Universidad \u201cSanto Tomas de Aquino\u201d, en Santo Domingo, actual Rep\u00fablica Dominicana. En los Estados Unidos, la primera universidad que se fund\u00f3 fue Harvard en 1636.<\/p>\n<p>Rasgos caracter\u00edsticos de la\u00a0universidad<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo la universidad ha ido configurando unos rasgos que indiscutiblemente le son propios y le caracterizan n\u00edtidamente. Se trata de una entidad corporativa[2], pues ya desde el derecho romano corporaci\u00f3n o collegium era la totalidad de personas que lo conformaban, con capacidad jur\u00eddica para ejercer actos como poseer y contratar. Los grupos de personas dedicadas al menester intelectual se denominan Studium o Universitas, antecediendo Studium a la palabra Universitas, as\u00ed ha permanecido hasta nuestros d\u00edas en que se le atribuye la calidad de corporaci\u00f3n acad\u00e9mica. Es universal[3], ya que universidad se extendi\u00f3 por el continente europeo medieval y recibi\u00f3 en su seno a estudiantes y maestros sin importar su procedencia, lengua o nacionalidad (universalidad geogr\u00e1fica). El lat\u00edn sirvi\u00f3 a todas como instrumento de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica y espiritual adquiriendo as\u00ed universalidad ling\u00fc\u00edstica. Tambi\u00e9n universal, porque recogi\u00f3 los saberes de autores de todas las culturas y civilizaciones, y porque los t\u00edtulos que refrendaban los conocimientos adquiridos pose\u00edan validez universal para ense\u00f1ar en todas partes (licentia ubique terrarum o licentia ubique docendi). Desde luego, es una corporaci\u00f3n cient\u00edfica debido a que comprende la diversidad de las ciencias y de las disciplinas convergentes en la unidad del saber. Y, finalmente, percibimos dos dimensiones en la autonom\u00eda de la ciencia y el saber, de una parte, su autonom\u00eda intr\u00ednseca que la faculta para fijar sus normas y m\u00e9todos y los l\u00edmites de su propia expansi\u00f3n y prop\u00f3sitos y, de otro, la autonom\u00eda de la ciencia y el saber, al cumplir una funci\u00f3n social necesita de un espacio jur\u00eddico regulado y garantizado por el Estado.<\/p>\n<p>\u00a0[1] \u00c1gueda Rodr\u00edguez Cruz afirma: \u201cSalamanca fue el modelo mil veces invocado por los Papas y por los Reyes de Espa\u00f1a para conformar a \u00e9l las nacientes instituciones universitarias. Cuantas veces fue necesaria una reforma, hacia Salamanca volv\u00edan los ojos de reyes y de reformadores&#8230; Fue en el momento cumbre de la cultura espa\u00f1ola cuando la Universidad de Salamanca puso sus ojos en Am\u00e9rica y cual &#8211; \u00abalma mater\u00bb &#8211; dio vida y semejanza a sus universidades, escribiendo la p\u00e1gina m\u00e1s brillante de su peculiar misi\u00f3n docente\u201d (RODR\u00cdGUEZ, 1973, pp.5-6).<\/p>\n<p>[2] En 1231 el sentido sociol\u00f3gico corporativo del t\u00e9rmino universitas fue reconocido jur\u00eddica y acad\u00e9micamente por la Bula Parens Sciencitiarum del Papa Gregorio IX.<\/p>\n<p>[3] No parece que exista ninguna fuente sem\u00e1ntica com\u00fan entre los t\u00e9rminos Universitas y Universale. La universalidad del origen de la universitasMedieval est\u00e1 relacionada con las causas que influyeron en su nacimiento, ontol\u00f3gicas y sociales, adem\u00e1s, por las fuentes a que las universitasacudieron para adquirir sus sistemas administrativos y la apelaci\u00f3n al poder pontificio, para adquirir reconocimiento institucional y como mediadora en los conflictos de la Universitas con la autoridad dom\u00e9stica, eclesi\u00e1stica o civil, o sea universalidad de jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Misi\u00f3n de la universidad<\/p>\n<p>La Universidad naci\u00f3 preocupada m\u00e1s por transmitir y retener conocimientos adquiridos que por descubrir nuevas verdades; despert\u00f3 el gusto por los estudios superiores; y, reaccion\u00f3 contra las escuelas de cultura media y elemental, elev\u00e1ndolas y formando a sus maestros (MUSCAR\u00c1, 2014). Y Larroyo citando a Giner de los R\u00edos afirma que:<\/p>\n<p>\u201cLas universidades representaron, y todav\u00eda representan, instituciones de gran importancia pol\u00edtica. En la Edad Media, cuando no exist\u00edan otros cuerpos cient\u00edficos, ni imprenta, ni peri\u00f3dicos, ni revistas, eran grandes fuerzas sociales donde se desarrollaba la cultura superior del esp\u00edritu&#8230; Por otra parte, su organizaci\u00f3n republicana, el ejercicio del sufragio, la frecuencia de las asambleas deliberativas&#8230; hac\u00edan de la universidad una escuela de libertad y un obst\u00e1culo contra la obediencia pasiva\u201d (LARROYO, 2011, p.292).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n confiada por la sociedad a la universidad y la que ella misma se ha atribuido, ha tenido una lenta pero constante innovaci\u00f3n. Inicialmente, las preocupaciones materiales y todo lo que no fuera acad\u00e9mico quedaba al margen de la vida universitaria. En el siglo XVIII, el desarrollo de las ciencias experimentales cambi\u00f3 la orientaci\u00f3n de los estudios: el hombre deja de ser el centro de preocupaci\u00f3n y, se dirige la atenci\u00f3n a la investigaci\u00f3n sobre el mundo[1]. La ense\u00f1anza por medio de la palabra, en tanto transmisi\u00f3n de un corpus doctrinal, fue sustituida por la observaci\u00f3n, la experimentaci\u00f3n y el saber aprender.<\/p>\n<p>La creciente influencia de la universidad le gener\u00f3 conflictos con el poder estadual y una merma en su autonom\u00eda e independencia. Baste recordar que la Universidad Imperial creada en 1808 por Napole\u00f3n era concebida como una corporaci\u00f3n de profesores con la proclama expresa de que ense\u00f1ar y educar a los ciudadanos era un privilegio del Estado[2]. Ese modelo napole\u00f3nico, centralizador y estatista, se propag\u00f3 por toda Europa y tuvo importante influencia en otras partes del orbe y, por supuesto, en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX, a partir de la promoci\u00f3n de la educaci\u00f3n liberal y pr\u00e1ctica de las clases industriales de colegios universitarios americanos, el paradigma universitario se transform\u00f3 con dos consecuencias concretas: primera, las carreras de tipo pr\u00e1ctico reemplazaron a los estudios cl\u00e1sicos y cient\u00edfico-liberales; y, segunda, la problem\u00e1tica social empez\u00f3 a ocupar espacio en el quehacer universitario.<\/p>\n<p>En este contexto se producen acontecimientos hist\u00f3ricos que marcar\u00e1n profundamente a la universidad. En el caso de la universidad latinoamericana fue importante la Reforma de C\u00f3rdova que pretend\u00eda la modernizaci\u00f3n cient\u00edfica, la gratuidad de la ense\u00f1anza, el cogobierno universitario y la autonom\u00eda de la universidad con relaci\u00f3n al Estado.<\/p>\n<p>Alberto Guti\u00e9rrez concluye:<\/p>\n<p>\u201cSiglos de espera fueron necesarios para que se abrieran los portones de la Universidad; pero fueron siglos que tuvieron el m\u00e9rito de amar a sus escuelas as\u00ed no hubieran estado a la altura para mantenerlas. La escuela palatina de Carlomagno, la monacal de estilo benedictino y la catedralicia de Chartes, Laon, Part\u00eds, Canterbury o Bolonia, todas vivieron en espera prof\u00e9tica de lo que habr\u00eda de venir. Ninguna instituci\u00f3n ha mantenido a su servicio tantas personalidades en espera de su nacimiento: santos, cient\u00edficos, papas, reyes y gente popular se aunaron para le vida y asegurarle la continuidad de sus notas esenciales. De esto no han sido conscientes las generaciones posteriores\u2026 y desgraciadamente la nuestra, menos que ninguna: \u00a1nos duele una universidad que sea aut\u00f3noma, corporativa, cient\u00edfica y universal; por eso ensayamos ciertos tipos de simbiosis y amenazamos de muerte la instituci\u00f3n que tan dif\u00edcilmente naci\u00f3!\u201d (GUTIERREZ, 2004, p.483).<\/p>\n<p>La universidad ecuatoriana<\/p>\n<p>Universidades coloniales\u00a0<\/p>\n<p>Mediante la bula \u201cInteligente quam Domino grati\u201d, el papa Sixto V, atendiendo las razones expuestas en la solicitudconcedi\u00f3 a los agustinos de Quito la autorizaci\u00f3n para fundar una universidad de Estudios Generales, aunque el placet regio tard\u00f3 hasta 1662 en concederse. Sin embargo, los religiosos ya desde 1603 erigieron la Universidad de San Fulgencio para entregar a sus religiosos t\u00edtulos acad\u00e9micos autorizados por Roma. La autorizaci\u00f3n papal autoriz\u00f3 a los regulares de San Agust\u00edn conceder los grados de Bachiller, Licenciado, Doctor y Maestro en Artes, Teolog\u00eda, C\u00e1nones, Leyes y Medicina. La Universidad fue suprimida por C\u00e9dula Real de Carlos IV, expedida el 25 de agosto de 1786.<\/p>\n<p>Luego de tres decenios de ense\u00f1anza en el Colegio y en el Seminario \u2013 sostiene el padre Jos\u00e9 Mar\u00eda Vargas (2001, p.1381) \u2013 \u201cse sent\u00eda la necesidad de estimular a la juventud con la concesi\u00f3n de grados acad\u00e9micos a los alumnos m\u00e1s aventajados\u201d. Es as\u00ed que, a petici\u00f3n del General de la Compa\u00f1\u00eda, el papa Gregorio XV expidi\u00f3, el 8 de agosto de 1621, el breve In Supereminenti, por el que facultaba a los jesuitas de Am\u00e9rica y Filipinas conferir a sus alumnos grados acad\u00e9micos. El 2 de febrero de 1622 el Rey Felipe IV dio el pase al documento pontificio y el 15 de septiembre el Padre provincial Froil\u00e1n Ayerve lo present\u00f3 a la audiencia para su ejecuci\u00f3n, con lo cual qued\u00f3 constituida la Universidad de San Gregorio. Los grados que otorgaba la Universidad eran de: Bachilleres, Licenciados, Maestros en Artes y Doctores en Teolog\u00eda. A partir de 1648 empez\u00f3 a denominarse Real y Pontificia Universidad de San Gregorio Magno, adem\u00e1s a tener Rector y Canciller. Para el a\u00f1o 1704, los programas inclu\u00edan: Latinidad, Filosof\u00eda, Teolog\u00eda Moral, Dogma, C\u00e1nones y Derecho Civil. M\u00e1s tarde, los jesuitas alcanzar\u00edan de manera perpetua la supresi\u00f3n de la obligatoriedad de contar con docentes seglares.<\/p>\n<p>Con la expulsi\u00f3n del pa\u00eds de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1767 quedaron sin direcci\u00f3n numerosos planteles educativos de todo el territorio quite\u00f1o. El Colegio y Seminario de San Luis se\u00a0entreg\u00f3 a los franciscanos, la Universidad de San Gregorio fue extinguida por C\u00e9dula Real de 1769, y los colegios de otras ciudades desaparecieron.<\/p>\n<p>Luego de sortear muchas dificultades y una cerrada oposici\u00f3n al proyecto[1], la orden de los predicadores dominicos recibi\u00f3 la C\u00e9dula de 10 de marzo de 1683 que les facultaba la fundaci\u00f3n del Colegio de San Fernando bajo el real patronazgo y el pase de la bula Pontificia de Inocencio XI que facultaba al Colegio San Fernando fundar la universidad de Santo Tom\u00e1s para conceder grados en ciencia. La pol\u00e9mica con los jesuitas que gener\u00f3 la nueva universidad solamente concluy\u00f3 en 1688 cuando tuvo lugar la posesi\u00f3n del colegio. En la pr\u00e1ctica, la universidad de Santo Tom\u00e1s fue el centro de estudios eclesi\u00e1sticos del clero regular mientras que la de San Gregorio segu\u00eda ofreciendo grados superiores al clero secular y a los alumnos de los jesuitas. El programa de humanidades comprend\u00eda: Gram\u00e1tica, Ret\u00f3rica y Humanidades; el de Filosof\u00eda: Artes y diversos tratados de Filosof\u00eda; el programa de Teolog\u00eda: Dogma y Moral, adem\u00e1s Derecho Civil, Derecho Can\u00f3nico, Medicina y Sagrada Escritura. Filosof\u00eda dictaban los religiosos graduados del convento, C\u00e1nones, Leyes y Medicina, sacerdotes y seglares.<\/p>\n<p>Los dominicos continuaron regentando el colegio de San Fernando y la universidad de Santo Tom\u00e1s hasta que, por real orden de 1786, se autoriz\u00f3 a la Junta de Temporalidades para que en base a los estatutos de las universidades de San Gregorio y de Santo Tom\u00e1s se hiciese una refundici\u00f3n para una nueva universidad manteniendo el nombre de Santo Tom\u00e1s. Para ello se unificaron c\u00e1tedras y se designaron a los m\u00e1s benem\u00e9ritos; los grados se dar\u00edan a nombre del Rey por el maestrescuela de la Catedral, las rentas para las c\u00e1tedras proven\u00edan de las asignadas en las dos universidades anteriores. La nueva universidad nac\u00eda seg\u00fan el modelo de las Universidades de M\u00e9xico y de Lima.<\/p>\n<p>La universidad en el Ecuador republicano<\/p>\n<p>La universidad surgida como producto de la fusi\u00f3n de las universidades de San Gregorio y Santo Tom\u00e1s es el antecedente de la actual Universidad Central del Ecuador,\u00a0 creada formalmente el 18 de marzo de 1826 por la Ley General sobre Educaci\u00f3n P\u00fablica aprobada por el Congreso de Cundinamarca.<\/p>\n<p>Hasta 1946, exist\u00edan en el Ecuador seis universidades: la Central de Quito, la Estatal de Guayaquil (1867), la Universidad de Cuenca (1868), la Escuela Polit\u00e9cnica Nacional (1869), la Universidad Nacional de Loja (1859\/1943) y la Universidad Cat\u00f3lica de Quito (1946).<\/p>\n<p>Actualmente (2021) existen 32 universidades p\u00fablicas, 2 universidades p\u00fablicas que funcionan bajo acuerdos y convenios internacionales; 8 particulares que reciben asignaciones del Estado; 21 particulares autofinanciadas; y, adem\u00e1s, funcionan 186 Institutos Superiores T\u00e9cnicos y Tecnol\u00f3gicos. Todos regulados por la Ley Org\u00e1nica de Educaci\u00f3n Superior, que tiene por objeto\u00a0 definir sus principios, garantizar el derecho a la educaci\u00f3n superior de calidad que propenda a la excelencia interculturalidad, al acceso universal, permanencia,\u00a0movilidad y egreso sin discriminaci\u00f3n alguna y con gratuidad en el \u00e1mbito p\u00fablico hasta el tercer nivel.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n superior se define como humanista, intercultural y cient\u00edfica, es un derecho de las personas y un bien p\u00fablico social que responde al inter\u00e9s p\u00fablico y no est\u00e1 al servicio de intereses individuales y corporativos (art. 3 LOES).<\/p>\n<p>LA UNIVERSIDAD CAT\u00d3LICA<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/p>\n<p>Conforme al C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico\u00a0la Iglesia Cat\u00f3lica tiene derecho a erigir y dirigir universidades que contribuyan al incremento de la cultura superior, a la promoci\u00f3n plena de la persona humana y al cumplimiento de su funci\u00f3n de ense\u00f1ar (canon 807).<\/p>\n<p>El uso del t\u00edtulo de universidad cat\u00f3lica no es permitido sin el consentimiento de la autoridad eclesi\u00e1stica (canon 808), siendo responsabilidad de las Conferencias Episcopales proveer la existencia de universidades en las que, con respeto de su autonom\u00eda cient\u00edfica, se investiguen y ense\u00f1en las distintas disciplinas de acuerdo con la doctrina cat\u00f3lica (canon 809). Las universidades y facultades eclesi\u00e1sticas se establecen por erecci\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica y a ella compete su direcci\u00f3n; tendr\u00e1n sus propios estatutos y su plan de estudios aprobados por la Sede Apost\u00f3lica (816). Solamente las universidades o facultades as\u00ed establecidas podr\u00e1n otorgar grados acad\u00e9micos con efectos can\u00f3nicos en la Iglesia (canon 817).<\/p>\n<p>Las universidades cat\u00f3licas deben procurar nombrar profesores que destaquen, no s\u00f3lo por su idoneidad cient\u00edfica y pedag\u00f3gica, sino tambi\u00e9n por la rectitud de su doctrina e integridad de vida y velar para que en estas universidades se observen fielmente los principios de la doctrina cat\u00f3lica (canon 810). Procurar\u00e1n asimismo que las diversas facultades de la universidad colaboren mutuamente, y que esa colaboraci\u00f3n se d\u00e9 tambi\u00e9n entre la propia universidad o facultad y las dem\u00e1s universidades o facultades incluso no eclesi\u00e1sticas, de forma que el trabajo com\u00fan contribuya al mejor progreso de las ciencias.<\/p>\n<p>Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Ex Corde Ecclesiae sobre Universidades Cat\u00f3licas<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Ex Corde Ecclesiae es producto de un largo proceso de reflexi\u00f3n al interior de la Iglesia y de la experiencia acumulada durante siglos. Como afirmaba Juan Pablo II, sus disposiciones est\u00e1n fundadas en la ense\u00f1anza del Concilio Vaticano II y en las normas del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, cuya finalidad es permitir a las Universidades Cat\u00f3licas y a los Institutos de Estudios Superiores \u201ccumplir su imprescindible misi\u00f3n en el nuevo Adviento de gracia que se abre con el nuevo Milenio\u201d.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n fija los principios fundamentales: la existencia Universidad Cat\u00f3lica est\u00e1 en el origen mismo de la Universidad como instituci\u00f3n \u201c\u2026centro incomparable de creatividad y de irradiaci\u00f3n del saber para el bien de la humanidad\u201d; por su vocaci\u00f3n la Universitas magistrorum et scholarium se consagra a la investigaci\u00f3n, a la ense\u00f1anza y a la formaci\u00f3n de los estudiantes, libremente reunidos con sus maestros animados todos por el mismo amor del saber; comparte con las dem\u00e1s Universidades aquel gaudium de veritate, esto es, el gozo de buscar la verdad, de descubrirla y de comunicarla en todos los campos del conocimiento; su tarea privilegiada es la de \u201cunificar existencialmente en el trabajo intelectual dos \u00f3rdenes de realidades que muy a menudo se tiende a oponer como si fuesen antit\u00e9ticas: la b\u00fasqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad\u201d.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es el sector vital, en el que \u201cse juega el destino de la Iglesia y del mundo en este final del siglo XX\u201d. No hay m\u00e1s que una cultura: la humana, la del hombre y para el hombre. Y la Iglesia, experta en humanidad investiga, gracias a sus Universidades Cat\u00f3licas y a su patrimonio human\u00edstico y cient\u00edfico, los misterios del hombre y del mundo explic\u00e1ndolos a la luz de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica se distingue por su libre b\u00fasqueda de toda la verdad acerca de la naturaleza del hombre y de Dios, y de todos los aspectos de la verdad en sus relaciones esenciales con la Verdad Suprema, que es Dios. Trabaja en todos los campos del saber, consciente de ser precedida por Aquel que es \u201cCamino, Verdad y Vida\u201d.En la b\u00fasqueda desinteresada de la verdad encuentra su sentido y significado la relaci\u00f3n entre fe y cultura. El Evangelio, abarc\u00e1ndolo y renov\u00e1ndolo en todas sus dimensiones, es fecundo tambi\u00e9n para la cultura, de la que el hombre mismo vive. Su inspiraci\u00f3n cristiana le permite incluir en su b\u00fasqueda, la dimensi\u00f3n moral, espiritual y religiosa, y valorar las conquistas de la ciencia y de la tecnolog\u00eda en la perspectiva total de la persona humana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica est\u00e1 llamada a una continua renovaci\u00f3n ya que \u201cest\u00e1 en juego el significado de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y de la tecnolog\u00eda, de la convivencia social, de la cultura, pero, m\u00e1s profundamente todav\u00eda, est\u00e1 en juego el significado mismo del hombre\u201d. Por eso, la finalidad de la Universidad Cat\u00f3lica es lograr \u201cuna presencia, por as\u00ed decir, p\u00fablica, continua y universal del pensamiento cristiano en todo esfuerzo tendiente a promover la cultura superior y, tambi\u00e9n, a formar a todos los estudiantes de manera que lleguen a ser hombres insignes por el saber, preparados para desempe\u00f1ar funciones de responsabilidad en la sociedad y a testimoniar su fe ante el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la Iglesia no debe dejar de interesarse por la Universidad Cat\u00f3lica que, con la investigaci\u00f3n y la ense\u00f1anza, la ayuda a encontrar de un modo adecuado a los tiempos modernos los tesoros antiguos y nuevos de la cultura, nova et vetera, seg\u00fan la palabra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En la Primera Parte de la Constituci\u00f3n, relativa a la Identidad y Misi\u00f3n, se establece:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Naturaleza y Objetivos:<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica, en cuanto Universidad, es una comunidad acad\u00e9mica, que contribuye a la tutela y desarrollo de la dignidad humana y de la herencia cultural mediante la investigaci\u00f3n, la ense\u00f1anza y los servicios ofrecidos a la comunidad. Posee la autonom\u00eda necesaria para desarrollar su identidad espec\u00edfica y realizar su misi\u00f3n propia. La libertad de investigaci\u00f3n y de ense\u00f1anza es reconocida y respetada seg\u00fan los principios y m\u00e9todos propios de cada disciplina. La investigaci\u00f3n abarca necesariamente: a) la consecuci\u00f3n de una integraci\u00f3n del saber; b) el di\u00e1logo entre fe y raz\u00f3n; c) una preocupaci\u00f3n \u00e9tica; y, d) una perspectiva teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Comunidad universitaria:\u00a0<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica persigue sus objetivos formando una comunidad aut\u00e9nticamente humana, animada por el esp\u00edritu de Cristo. La fuente de su unidad deriva de su com\u00fan consagraci\u00f3n a la verdad, de la id\u00e9ntica visi\u00f3n de la dignidad humana y, en \u00faltimo an\u00e1lisis, de la persona y del mensaje de Cristo que da a la Instituci\u00f3n su car\u00e1cter distintivo. Como resultado de este planteamiento, la Comunidad universitaria est\u00e1 animada por un esp\u00edritu de libertad y de caridad, y est\u00e1 caracterizada por el respeto rec\u00edproco, por el di\u00e1logo sincero y por la tutela de los derechos de cada uno. Ayuda a todos sus miembros a alcanzar su plenitud como personas humanas, que, a su vez, coadyuvan a promover la unidad y contribuyen, seg\u00fan su propia responsabilidad y capacidad, en las decisiones de la Comunidad misma, as\u00ed como a mantener y reforzar el car\u00e1cter cat\u00f3lico de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Actualmente, la Comunidad acad\u00e9mica est\u00e1 compuesta mayoritariamente por laicos, los cuales asumen en n\u00famero siempre creciente altas funciones y responsabilidades de direcci\u00f3n. Estos laicos cat\u00f3licos responden al llamado de la Iglesia \u201ca estar presentes, a la ense\u00f1a de la valent\u00eda y de la creatividad intelectual, en los puestos privilegiados de la cultura, como es el mundo de la educaci\u00f3n: Escuela y Universidad\u201d. El futuro de las Universidades Cat\u00f3licas depende, en gran parte, del competente y generoso empe\u00f1o de los laicos cat\u00f3licos, por lo que la Iglesia ve su creciente presencia en estas instituciones con gran esperanza y como una confirmaci\u00f3n de la insustituible vocaci\u00f3n del laicado en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica en la Iglesia:<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica mantiene con la Iglesia una vinculaci\u00f3n esencial para su identidad institucional. Participa en la vida de la Iglesia particular en que est\u00e1 ubicada, pero tambi\u00e9n participa y contribuye a la vida de la Iglesia universal, asumiendo un v\u00ednculo particular con la Santa Sede en raz\u00f3n del servicio de unidad, que ella est\u00e1 llamada a cumplir en favor de toda la Iglesia.\u00a0 De su estrecha relaci\u00f3n con la Iglesia deriva la fidelidad de la Universidad, como instituci\u00f3n, al mensaje cristiano, y el reconocimiento y adhesi\u00f3n a la Autoridad magisterial de la Iglesia en materia de fe y de moral.<\/p>\n<p>Misi\u00f3n de servicio:<\/p>\n<p>Es misi\u00f3n fundamental de la Universidad Cat\u00f3lica la constante b\u00fasqueda de la verdad mediante la investigaci\u00f3n, la conservaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n del saber para el bien de la sociedad. Prepara hombres y mujeres, que, inspirados en los principios cristianos ser\u00e1n capaces de asumir puestos de responsabilidad en la Iglesia.\u00a0 Las investigaciones cient\u00edficas que pone a disposici\u00f3n la Universidad Cat\u00f3lica ayudan a la Iglesia a dar respuesta a los problemas y exigencias de cada \u00e9poca. Est\u00e1 llamada a ser instrumento de progreso cultural tanto para las personas como para la sociedad. Sus actividades de investigaci\u00f3n incluir\u00e1n el estudio de los graves problemas contempor\u00e1neos: dignidad de la vida humana, promoci\u00f3n de la justicia, calidad de vida personal y familiar, protecci\u00f3n de la naturaleza, b\u00fasqueda de paz y estabilidad pol\u00edtica, distribuci\u00f3n equitativa de los recursos del mundo y un nuevo orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico que sirva mejor a la comunidad humana.<\/p>\n<p>Pastoral universitarial<\/p>\n<p>La pastoral universitaria ofrece a los miembros de la Comunidad la ocasi\u00f3n de coordinar el estudio acad\u00e9mico con los principios religiosos y morales, integrando de esta manera la vida con la fe. La Comunidad universitaria debe saber encarnar la fe en sus actividades diarias, con momentos significativos para la reflexi\u00f3n y la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Di\u00e1logo cultural:<\/p>\n<p>La Universidad promueve la cultura mediante su actividad investigadora, ayuda a transmitir la cultura local a las generaciones futuras mediante la ense\u00f1anza y favorece las actividades culturales con los propios servicios educativos. Est\u00e1 abierta a toda experiencia humana, pronta al di\u00e1logo y a la percepci\u00f3n de cualquier cultura. Est\u00e1 abierta adem\u00e1s a la Revelaci\u00f3n y a la trascendencia. Es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso di\u00e1logo entre el Evangelio y la cultura.<\/p>\n<p>Evangelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>La Universidad Cat\u00f3lica presta una importante ayuda a la Iglesia en su misi\u00f3n evangelizadora. Se trata de un vital testimonio de orden institucional de Cristo y de su mensaje, tan necesario e importante para las culturas impregnadas por el secularismo o all\u00ed donde Cristo y su mensaje no son todav\u00eda conocidos. Las actividades fundamentales de la Universidad Cat\u00f3lica deben vincularse y armonizarse con la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>Pedagog\u00eda ignaciana<\/p>\n<p>El proceso de aprendizaje y construcci\u00f3n de conocimiento ignaciano tiene que ver con la pedagog\u00eda que lleva a contextualizar, experimentar, reflexionar y actuar sobre la realidad; igualmente se entiende toda forma de prepararse y disponerse uno mismo para superar los obst\u00e1culos que impiden la libertad y el crecimiento personal en el camino hacia la b\u00fasqueda de la verdad.<\/p>\n<p>He tomado estas ideas, por su sencillez y concreci\u00f3n, del Padre Carlos V\u00e1squez Posada S. J. En su art\u00edculo: \u201cAnotaciones de los Ejercicios Espirituales aplicadas a la Pedagog\u00eda Ignaciana, Integraci\u00f3n de notas personales. En: www.puj.edu.co\/pedagog\u00eda\/seminario\/<\/p>\n<p>Seg\u00fan Esteban Ocampo[1] la metodolog\u00eda ignaciana est\u00e1 basada en el discernimiento como medio para encontrar la verdad y propone did\u00e1cticamente 3 momentos:<\/p>\n<p>Uno centrado m\u00e1s en el profesor, llamado preelecci\u00f3n;<br \/>\nOtro centrado en el estudiante llamado la repetici\u00f3n m\u00faltiple; y,<br \/>\nUna aplicaci\u00f3n en la que se da un encuentro para el apoyo, la orientaci\u00f3n y el intercambio estudiante-profesor y estudiante-estudiante.<br \/>\nLos principios son: evangelizaci\u00f3n; atenci\u00f3n personal; formaci\u00f3n integral; exigencia en b\u00fasqueda de lo mejor (magis); ordenaci\u00f3n rigurosa\u00a0 de los estudios; encuentro con los otros (compromiso con los pobres y di\u00e1logo con los compa\u00f1eros; respeto por la libertad humana; respeto por las diferencias (personales y culturales); compromiso con la realidad; desarrolla en un contexto moral (marco que posibilita el afrontamiento de grandes temas y valores complejos, sobre todo asociados al desarrollo de las ciencias); adaptaci\u00f3n de los estudiantes; usa los valores: toda ense\u00f1anza imparte valores; presta atenci\u00f3n pastoral a todos: estudiantes y profesores; aproxima interdisciplinariamente los saberes derivados de las ciencias con los de la Teolog\u00eda; abierta a la cooperaci\u00f3n internacional en un mundo globalizado.<\/p>\n<p>Una pedagog\u00eda que sirve a la Fe y promueve la justicia y que, como instrumento apost\u00f3lico, est\u00e1 al servicio de la Iglesia y promueve la fe de la cual la justicia es una de sus concreciones; propugna una educaci\u00f3n profundamente humanista, promotora de un humanismo cristiano social que apunta hacia la sensibilidad humana que debe lograrse de nuevo dentro de las demandas de nuestro tiempo y como resultado de una educaci\u00f3n cuyo ideal est\u00e1 influido por los grandes mandamientos: amar a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Una pedagog\u00eda que entiende que la educaci\u00f3n es la clave para cambiar los corazones de las personas, llev\u00e1ndolos a actitudes m\u00e1s humanizadas en un clima social adverso, que tiene como fin formar, desde las distintas disciplinas, en las volares propios del cristianismo y la cr\u00edtica a aquellos que atentan contra la vida.<\/p>\n<p>Una educaci\u00f3n que estudia los problemas y preocupaciones del hombre y la mujer incorporando en ello los valores cristianos y no s\u00f3lo los desarrollos y mandatos de las ciencias; que considera el impacto que tiene para las personas, y en particular en los m\u00e1s pobres, no s\u00f3lo todas las decisiones que se toman sino los avances alcanzados por las ciencias y la tecnolog\u00eda; que busca integrar en su acci\u00f3n diversos esfuerzos apost\u00f3licos de los jesuitas: apostolados ministeriales y sociales.<\/p>\n<p>Una educaci\u00f3n cuyos fines son formar las mentes y los corazones para un servicio cada vez mayor, m\u00e1s hondo y m\u00e1s universal; formar hombres y mujeres para los dem\u00e1s y con los dem\u00e1s, personas competentes, concienciadas y sensibles al compromiso; formar l\u00edderes \u00edntegros dispuestos a asumir las cargas de la sociedad y ser testigos de la fe que obra la justicia; formar personas libres de la esclavitud de las ideolog\u00edas, el consumismo y los falsos ofrecimientos que les hace la sociedad y sus desarrollos; formar personas buenas y educadas con excelencia humana y acad\u00e9mica; formar a la persona total: imaginaci\u00f3n, sentimientos, voluntad, entendimiento.<\/p>\n<p>Una educaci\u00f3n que estimula al alumno a conocer y a amar la verdad, promoviendo un esp\u00edritu cr\u00edtico y un pensamiento reflexivo; que exige del maestro: creer en sus alumnos, en sus posibilidades; ser sensible y comprometido como agente de cambio en un mundo injusto;<\/p>\n<p>promover relaciones de amistad con sus estudiantes; conocer personalmente a cada uno de sus estudiantes; desde una visi\u00f3n positiva del mundo, ponderar m\u00e1s los aciertos que castigar los errores del estudiante; ser testigo para sus estudiantes como persona, como profesional y como cristiano; pone a disposici\u00f3n de los alumnos su experiencia personal; dispone a loe estudiantes para el aprendizaje, los prepara y se retira para dejar actuar al propio estudiante y al mismo Dios quien le gu\u00eda y acompa\u00f1a; sirve de mediador entre el estudiante, sus experiencias y el sentido de la vida por parte del estudiante; propone sus reflexiones desde la interacci\u00f3n suscitada en la trilog\u00eda conocimiento, valores humanos y teolog\u00eda; heredero de \u201cuna tradici\u00f3n que promociona una cultura que pone el \u00e9nfasis en los valores de la dignidad humana y en la vida humana en un sentido m\u00e1s pleno, fomentando la libertad acad\u00e9mica, exigiendo calidad a las instituciones y a los alumnos, lo cual incluye tambi\u00e9n la responsabilidad mortal y sensibilidad; y, finalmente, tratando la experiencia, y las cuestiones religiosas como algo que ocupa el centro de la vida y cultura humana\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La Universidad Jesu\u00edtica<\/p>\n<p>Como afirma el padre Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez-Martos, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas se fragu\u00f3 \u201cen su mismo origen, en los descansos, pasillos y aulas de una Universidad\u201d, sin embargo, no parece que al principio, Ignacio se plantease la posibilidad de ense\u00f1ar, y mucho menos fundar Universidades, pues la ense\u00f1anza no form\u00f3 parte del elenco de ministerios propios de la Compa\u00f1\u00eda de la primera Bula de 1540.\u00a0 Los primeros jesuitas se ve\u00edan m\u00e1s como misioneros itinerantes repartidos por la vi\u00f1a del Se\u00f1or que con trabajos apost\u00f3licos sedentarios.<\/p>\n<p>Desde el a\u00f1o 2003, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas incluy\u00f3 entre las cinco preferencias apost\u00f3licas para la Compa\u00f1\u00eda \u201cel apostolado intelectual\u201d, porque la \u201csituaci\u00f3n de nuestro mundo, con las cuestiones candentes que se est\u00e1n planteando a la humanidad, y las expectativas de la Iglesia con respecto a la Compa\u00f1\u00eda, reclaman&#8230;un compromiso espec\u00edfico en el apostolado m\u00e1s directamente intelectual\u201d. De esta manera se hac\u00eda efectivo lo expresado en la Congregaci\u00f3n General XXXIV de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u201c\u2026fiel a la intuici\u00f3n b\u00e1sica de Maestro Ignacio, cuando \u00e9ste tom\u00f3 conciencia del vasto impacto del saber y del hacer saber, tanto para vencer la ignorancia, la confusi\u00f3n y los prejuicios respecto del Creador y Salvador de nuestro mundo, como para llevar el don que es Cristo, con su buena nueva y sus valores, a un mundo en busca de verdad y de amor. Hoy m\u00e1s que nunca estamos \u201cllamados a un ministerio instruido\u201d.<\/p>\n<p>La rica bibliograf\u00eda sobre la universidad Jesu\u00edtica puede resumirse en los siguientes aspectos esenciales:<\/p>\n<p>Calidad acad\u00e9mica:<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n jesu\u00edtica busca una calidad acad\u00e9mica alta, alejada de un mundo f\u00e1cil y superficial. La Iglesia y la sociedad necesitan investigaci\u00f3n de calidad y formaci\u00f3n de calidad y vuelve sus ojos a nosotros<br \/>\nCentralidad de la persona humana:<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n jesu\u00edticas rechazan y refutan toda visi\u00f3n parcial o deformada de la persona humana. Las instituciones educacionales, a menudo dejan de lado los intereses centrales de la persona humana por causa de las aproximaciones fragmentadas en vista de especializaciones.<\/p>\n<p>Universidad y apostolado:<\/p>\n<p>Lo acad\u00e9mico no puede convertirse en un pretexto para lo apost\u00f3lico. Una Universidad no puede ser mero instrumento para la evangelizaci\u00f3n. Pero la evangelizaci\u00f3n es la que justifica la inversi\u00f3n de personas y recursos de toda Universidad cat\u00f3lica e implica una estrecha colaboraci\u00f3n con la Iglesia jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>Sobre el papel de los no cristianos en la Universidad jesu\u00edtica el Padre Kolvenbach opina que: \u201cser\u00eda odioso catalogar y discriminar al personal de acuerdo a su supuesto nivel de compromiso con la misi\u00f3n: En la misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, como en la casa del Se\u00f1or, hay muchas moradas. Para Ignacio, no hay peor error que querer conducir a todos por le mismo camino\u201d. Pero aclara que, \u201cesto no obstante, un colaborador de una instituci\u00f3n de educaci\u00f3n superior de la Compa\u00f1\u00eda, de alguna manera debe identificarse con la misi\u00f3n institucional\u201d.<\/p>\n<p>El padre Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez-Martos habla de una espiritualidad secular, puesto que la universidad cat\u00f3lica jesu\u00edtica no puede sobrevivir sin colaboraci\u00f3n de seglares abnegados. Pero es necesario, cada vez m\u00e1s, realizar la selecci\u00f3n del profesorado y de los cuadros\u00a0directivos. La formaci\u00f3n continua y el cambio de actividades &#8211; tanto de los jesuitas como de los colaboradores seglares \u2013 es fundamental para llegar a construir una comunidad educativa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Di\u00e1logo con el componente agn\u00f3stico y ateo:<\/p>\n<p>El Papa Pablo VI encarg\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda el di\u00e1logo con el componente ateo o agn\u00f3stico de la cultura actual.\u00a0 Los jesuitas plantean su perspectiva as\u00ed: \u201cNuestra misi\u00f3n como jesuitas toca algo fundamental en el coraz\u00f3n humano: el deseo de encontrar a Dios en un mundo lacerado por el pecado y de vivir conforme al Evangelio con todas sus consecuencias. Este instinto de vivir plenamente el amor de Dios y as\u00ed promover un bien humano, compartido y duradero, es el que moviliza nuestra vocaci\u00f3n de servir la fe y promover la justicia del Reino de Dios. Cristo nos invita, a nosotros y a cuantos servimos, a desplazarnos, con la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, de la solidaridad con el pecado a la solidaridad con Cristo en favor de la humanidad, y a promover el Reino en todos sus aspectos\u201d.<\/p>\n<p>Promoci\u00f3n de la justicia:<\/p>\n<p>Todas las ciencias y tecnolog\u00edas, cuando se las ense\u00f1a y se las estudia desde la perspectiva de la promoci\u00f3n de la justicia, ser\u00e1n profundamente conscientes de que toda investigaci\u00f3n debe promover, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la dignidad de la persona humana.<\/p>\n<p>El padre Pedro Arrupe proclam\u00f3 con toda claridad, que el apostolado jesuita en el campo educativo tiene por finalidad el formar hombres y mujeres para los dem\u00e1s, a imitaci\u00f3n de Cristo. La opci\u00f3n por los pobres, o la promoci\u00f3n de la justicia en nombre del Evangelio, no est\u00e1n en conflicto con el apostolado de la educaci\u00f3n. Las universidades jesuitas, si de veras son cat\u00f3licas, deben dar testimonio de esta prioridad. Los pobres no pueden esperar a que nosotros seamos verdaderamente humanos para que ellos puedan ejercer su derecho a llevar una vida digna de ser llamada humana.<\/p>\n<p>Un modo nuevo de vivir la cultura:<\/p>\n<p>La Universidad puede ayudar a la Iglesia en su labor de inculturaci\u00f3n: \u201cPor medio de la inculturaci\u00f3n la Iglesia encarna el Evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad; transmite a las mismas sus propios valores, asumiendo lo que hay bueno en ellas y renov\u00e1ndolas desde dentro\u201d.<\/p>\n<p>Un aspecto especialmente pertinente en nuestro mundo occidental es lo que el papa Pablo VI consideraba como el drama de nuestro tiempo: \u201cla ruptura entre el Evangelio y la cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo\u201d. En efecto, como se se\u00f1ala en los Documentos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, nuestra cultura contempor\u00e1nea cr\u00edtica posmoderna se considera el cristianismo como algo superado y a la fe religiosa como una cuesti\u00f3n privada.<\/p>\n<p>El conflicto entre la fe y la raz\u00f3n est\u00e1 presente desde los primeros tiempos y contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas. Pero debemos los cristianos admitir que entre ambas no hay conflictos insolubles, e insistir en que la investigaci\u00f3n de la verdad en la libertad acad\u00e9mica es un\u00a0aut\u00e9ntico servicio a la Iglesia, entonces admitiremos tambi\u00e9n que la iluminada vigilancia del magisterio puede ser a su vez un servicio a la universidad.<\/p>\n<p>Traigamos a al tapete otra sentencia del Prep\u00f3sito General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, padre Hans Peter Kolvenbach: \u201cA pesar del tama\u00f1o de nuestras universidades, no debemos perder nunca de vista la \u201ccura personalis\u201d, \u00a1la atenci\u00f3n personalizada a cada alumno concreto&#8230; y a cada profesor concreto! los jesuitas son escasos\u201d.<\/p>\n<p>Superior General, desde 2016, padre Arturo Sosa SJ[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CAMINO DE LA UNIVERSIDAD \u00a0 Nacimiento R\u00e9gine Pernoud sosten\u00eda que \u201cA un cuerpo vivo (como la universidad) s\u00f3lo se lo conoce por su historia\u201d (PERNOUD, 1988, p.38), por eso es bueno que iniciemos dando una mirada, a vuelo de p\u00e1jaro, a los antecedentes hist\u00f3ricos de la universidad, siendo una instituci\u00f3n muy antigua y que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"1080","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":133,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions\/133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/appuce.org.ec\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}